Maestra Cristina Ortega Fierro

Su historia se inicia en su natal Osorno y se remonta a su niñez. Desde muy pequeña, Ema Cristina Ortega Fierro, sintió una fuerte inclinación por la danza, “mi madre siempre decía que yo bailaba por toda la casa, incluso para hacer la cama. Ella vio en mí mucho interés y condiciones y por eso me metió a clases”, recuerda con emoción la maestra.

El año 2017 la Maestra Cristina Ortega fue nombrada Hija Ilustre de la ciudad de Puerto Montt por su enorme contribución a la cultura y arte puertomontino.

CristinaOrtega

Una Vida guiada por la danza

Rompiendo con todos los estándares de la época, viajó a Santiago, apoyada siempre por su madre, a vivir a casa de sus abuelos. El objetivo era continuar con sus estudios, “fue bastante difícil partir, porque para la época, estudiar danza era muy mal visto… a las bailarinas se las veía casi como niñas de vida alegre”

Ingresó al Teatro Municipal y tomó clases con la Famosa Maestra Rusa Helena Polyakowa. Cristina recuerda: “Era una mujer muy mayor y con un genio terrible. Era tan exigente que si a uno se le escapaba un pelo fuera del tomate, te echaba de la clase”. También estudió en la Escuela de Danza y Arte Musical de Santiago, “fue un época muy dura, ya que estaba en clara desventaja por ser provinciana”, confiesa Ortega.

En el año 1960, participó como asistente de coreografía técnica y académica en la Escuela Coreográfica del Ministerio de Educación. Durante tres años, Integró el Ballet Folklórico Nacional Chileno BAFONA. Entretanto se presentó en diferentes escenarios de Santiago y de Regiones: “Fue una época hermosa de mucho trabajo, pero también de muchas satisfacciones”.

Pero pasaron los años y la maestra sintió la necesidad de regresar a sus tierras sureñas. Fue así como en el año 1974, crea la Escuela de Ballet de Puerto Montt. Paralelamente imparte clases de Educación Física en los colegios Inmaculada Concepción y Alemán de misma ciudad, labor que desempeñó durante 30 años:
“Fueron años maravillosos porque pude complementar todos mis conocimientos… inicié las ramas de gimnasia rítmica e incorporé la expresión corporal a la educación física tradicional”.

Pero los estudios continúan y desde 1981 y durante 6 años, viaja a Inglaterra, Francia y Alemania para perfeccionarse: “Fue tremendo… necesité mucho apoyo. Por meses dejé a mi familia, pero valió la pena el esfuerzo”. En 1988, su labor fue reconocida, recibiendo el Premio Comunal de Arte de manos del alcalde de Puerto Montt, Federico Oelckers.

Desde el año 2004, las aulas de su Escuela se expandieron hasta la lacustre ciudad de Puerto Varas. Desde ese año a la fecha, más de dos centenares de niñitas han aprendido esta maravillosa disciplina de manos de la propia maestra.

Pero el interés por difundir la danza de la “Tante”, como cariñosamente la llaman sus alumnas, no tiene límites. Es así como en el año 1994, inicia los “Encuentros Interregionales de Danza”, oportunidades en las que, anualmente, participan diferentes grupos nacionales y extranjeros. Por estas producciones es que en febrero de 2007 recibe el Premio Apes, galardón otorgado por el Círculo de Periodistas de Espectáculos.